Malos Clientes: ¿Cómo identificarlos antes de comenzar a diseñarles?

Malos Clientes: ¿Cómo identificarlos?

 

Los clientes son la base de cualquier negocio, sobre todo cuando eres un creativo independiente. Aunque tengamos la posibilidad de escoger con quien queremos trabajar y con quien no, muchas veces cometemos errores y aquellos que pensábamos eran maravillosos a simple vista resultar ser los peores clientes.

Para evitar que eso te pase, continúa leyendo y así podrás identificarlos desde lejos.

Para identificar un mal cliente, algo que debes tener en cuenta es que existen diferentes tipos de clientes:

Los buenos clientes: No siempre son los más grandes o los que dan más libertad a nuestra creatividad. Pero son aquellos con los que nos encanta trabajar, porque cumplen con los requisitos que tenemos los creativos. Eso incluye a los clientes que pagan rápido, los que saben lo que quieren, los que entienden que un diseño no se hace en 5 minutos o aquellos clientes que ven el diseño como una inversión y no como un gasto.

El cliente Ideal o perfecto: Es ese cliente con el que sueñas trabajar desde que estabas en la universidad (digamos Nike o Coca-Cola). Quiere hacer un gran proyecto para su gran compañía y te da toda la libertad que quieras. Pero con quien tal vez nunca tengas la posibilidad de trabajar. Porque muchas veces no existe.

Un mal cliente: Es alguien que, en lugar de hacerte ganar dinero por medio de tus servicios, te va a hacer perder tiempo, dinero y posiblemente la cordura. Son aquellos que siempre quieren el logo más grande, una tipografía más llamativa o les parece muy costoso tu trabajo.

 

La mejor manera de encontrar buenos clientes, es conociendo por adelantado esos pequeños detalles que delatan a los malos clientes.

No significa que si alguien tiene uno de los puntos de esta lista sea un mal cliente y lo debas rechazar. Solo ten en cuenta que entre más coincida con los puntos que te mencionamos en este post, más lejos deberías estar de él.

Para evitar que termines trabajando con malos clientes y te odies a ti mismo en tu próximo proyecto, te compartimos 8 puntos que identifican a un mal cliente antes de comenzar a trabajar con el. Te invitamos a tenerlos en cuenta la próxima vez que alguien te contacte solicitando tus servicios.

 

1. No llena un brief básico para el proyecto

Lo primero que hago cuando un cliente me contacta para un proyecto, es explicarle quien soy y lo que hago para otros clientes (muchos quieren un diseñador, pero no saben para que).

Luego explico mi proceso de trabajo e inmediatamente después, les envío hacia un formulario que contiene una serie de preguntas respectivas al proyecto en mente. Esta parte generalmente sucede por correo.

De esa manera puedo saber exactamente lo que quieren, y así podré ofrecerles la mejor solución.

Pero si el cliente me dice que no tiene tiempo, que no quiere hacerlo, que me lo dice en persona o por teléfono. Evito gastar mi tiempo en ese cliente.

 

La primera señal de compromiso real que tiene el cliente para trabajar en un proyecto contigo, se verá reflejada en esos 5 o 10 minutos que le dedique a llenar ese cuestionario.

Además de ver su interés, podrás tener una idea clara de la empresa y sus necesidades. De esa manera podrás saber si puedes serle útil o no.

No gastes tu tiempo y dinero en reuniones con alguien que no sabe lo que quiere o no quiere poner de su parte en el proyecto. Porque eso se verá reflejado más adelante al momento de comenzar el trabajo.

 

2. Habla mal de sus anteriores diseñadores

Todos tenemos a un amigo o hemos escuchado de freelancers que hacen las cosas mal o que no son lo suficientemente profesionales como para recomendarlos. Y ocasionalmente nos encontramos con un cliente que viene de una mala experiencia con alguien así y necesita desahogarse por lo que le paso con su ultimo diseñador.

Personalmente, me gusta saber cómo era la relación de trabajo con su anterior diseñador para saber en qué instancia está el proyecto por ejemplo o qué tipo de desafíos encontraron.

Pero cuando cada una de las palabras que dice tu cliente es negativa o degradante sobre sobre su anterior diseñador, ¡Alerta!

Porque seguramente además de ser un mal cliente, posiblemente es una mala persona en general y hará lo mismo contigo cuando termines el trabajo para ellos.

 

3. Difícil de contactar

Los malos clientes tienden a desaparecer cuando llega la hora de firmar el contrato y/o de pagar las facturas.

Eso no quiere decir que sean malas personas o que no te vayan a pagar nunca.

Muchas veces está relacionado con las reglas de pago de la empresa o en algunas ocasiones es debido a las circunstancias.

Pero cuando has llegado a un acuerdo de X pago = Y trabajo y no logras contactarlo para firmar el contrato o para ese anticipo que siempre debes pedir. Las nubes negras comienzan a aparecer.

Esos clientes que a la hora de la verdad desaparecen, te harán perder más tiempo buscándolos, de lo que realmente vas a pasar diseñando para ellos. Porque cada vez que tenga que aprobarte algo, entregarte un archivo y por consiguiente pagarte, menos tiempo tendrá para ti y terminará quitándote tiempo de tus otros proyectos con clientes que si valoran tu trabajo.

 

4. Te pide diferentes presupuestos o descuentos

Eso generalmente significa una de las siguientes opciones:

  1. No tienen dinero
  2. No saben lo que quieren
  3. Las dos cosas

Muchos en sus inicios cometen el error de confiar en cualquier cliente y acomodar sus presupuestos a sus necesidades, con la esperanza de construir una base de clientes sólida que permitiera conseguir más proyectos en el futuro.

Pero siempre termina diciendo, no más.

Si un cliente no tiene dinero para el proyecto que quiere o te pide rebajas. No le envíes más presupuestos porque estarás perdiendo tu tiempo.

Ofrécele un proyecto a menor escala que por consiguiente costaría menos, pero que también involucraría menos trabajo de tu parte.

Si no acepta déjalo ir, pero nunca cobres menos de lo que consideras justo.

Muchas veces los clientes solo quieren encontrar al creativo más barato, o al que más haga en menos tiempo. Sin importarles el resultado.

Si la situación es que no saben lo que quieren, las opciones son alejarte o ofrecer tus servicios como consultor para ayudarle a definir sus objetivos.

Porque si un cliente no sabe lo que quiere y tú lo aceptas, ese proyecto puede llevarte a la locura en cualquier momento.

No te arriesgues a tomar proyectos así, porque terminarás pasando 2 o 3 veces el tiempo presupuestado haciendo cambios y odiándote a ti mismo por no haber dicho que no a tiempo.

 

5. No quieren dar un anticipo

Desde hace muchos años, nunca he comenzado un proyecto con un cliente, sin antes haber recibido un anticipo que puede variar entre 30% y 50%. Dependiendo de la forma de pago que acordemos: Personalmente uso 50% al inicio 50% contra entrega o 30% 40% 30%.

En el pasado como ya lo mencioné, nunca exigía un anticipo y confiaba ciegamente en todos los clientes (nuevos o recurrentes). Hasta que pasé varias semanas trabajando en un logotipo del cual nunca recibí un centavo porque el cliente decidió que ya no lo necesitaba.

No dejes que esto te pase a ti. Sin un anticipo, por pequeño que sea, no hay trabajo.

Nota: Muchas personas te dirán que necesitas un contrato para empezar a trabajar y hasta cierto punto es cierto. Pero para muchos, el contrato es solo un adorno. Si el anticipo esta hecho el cliente está más que comprometido a trabajar contigo.

 

6. No tiene o cuenta aún con la información para el proyecto

Todos los clientes quieren fotos espectaculares en su comunicación, copys que vendan solos y un logo que describa perfectamente a la empresa. Pero casi nunca tienen lo que se necesita para conseguirlo.

Si tu cliente te dice que quiere un sitio web, pero que no tienen ni fotos, ni textos… ni nada. Ten cuidado porque es una señal de que tendrás que perseguirlo constantemente. Mi consejo acá: ¡huye!

Si tu cliente por otro lado, te dice que esa información la tiene el anterior diseñador o que está en un CD en algún lado. Dale el beneficio de la duda y asegúrate de tenerla antes de comenzar el proyecto.

Pero si tu cliente te dice que no existen, que tu deberías hacerla porque es tu trabajo o que los saques de internet… Olvídalo.

A menos que cobres por ello y estés dispuesto a hacerlo.

 

7. Esta constantemente encima del diseñador

Todos los diseñadores odiamos a ese personaje (también conocido en las agencias como: Ejecutivo de cuentas) que quiere un cambio y se queda sobre volando en tu escritorio mientras lo haces. Para luego decirte que estaba mejor antes. Qué porque no pruebas moviendo esto para aquí o agrandando eso otro.

También entran acá, esos clientes que quieren que vayas y trabajes esos cambios con ellos. O aquellos que te aprueban un diseño hoy, pero 2 semanas después te envían un correo pidiéndote un gran número de cambios, porque ya lo vieron con más calma…

En cualquiera de los 3 casos, vas a sufrir porque pasarás más tiempo moviendo cosas que diseñando.

Por eso debes dejar claro el tiempo y las condiciones que conlleva cada proyecto, porque con clientes así, puede convertirse en un proyecto sin fin.

 

8. Cree que todo es fácil, rápido y barato

Todos hemos escuchado frases como: “quiero un sitio web sencillo” o “puedes hacerme una animación pequeña para mi empresa?”

Muchas veces esto es debido a la ignorancia de los clientes hacia el diseño en general.

Y en su ignorancia, realmente piensan que un sitio web es un botón en Photoshop (¡Archivo > Nuevo > Sitio Web > LISTO!) o que un video de 5 minutos no puede tomar más de 5 horas en hacerse. “¿Por 1 minuto de animación no te tardas más de una hora, o si?” me dijeron alguna vez.

También puede ser simplemente una técnica para hacer caer a los principiantes en la necesidad de trabajo y poder pagar menos.

De cualquier manera, esta es una señal de que tu cliente no entiende los aspectos técnicos del proyecto que te está solicitando, por consiguiente, no ve el verdadero valor que puede tener y no lo va a querer pagar.

Esta es una advertencia que puedes manejar, explicando de forma clara el trabajo que requiere un proyecto y las etapas serán más claras para el cliente.

Si no entiende o no quiere entender ya es otra cosa.

Revisa su reacción para saber si vale la pena trabajar con él o mejor lo dejas pasar.

 

Conclusión

Todos los creativos soñamos con el cliente perfecto, pero difícilmente lo conseguiremos a la primera o incluso a la segunda, algunos pasan años sin encontrarlo.

Por eso, lo que queda es trabajar con aquellos clientes que tienen el potencial de convertirse más adelante en un cliente perfecto.

Pero ten en cuenta que esos buenos clientes solo los encuentras si te promocionas adecuadamente y te muestras como un verdadero profesional demostrando tu valor en cada oportunidad.

Aunque algunas veces resulta difícil conseguir esos buenos clientes, puedes ir probando un mal cliente a la vez e ir exigiendo un poco más al siguiente.

La mejor manera de encontrar a un buen cliente, es conociendo por adelantado esos pequeños detalles que delatan a los malos clientes y evitarlos a toda costa.

Ahora que ya tienes estas señales depende de ti el tipo de clientes con quienes trabajas.

¿Tienes algún consejo para descubrir esos malos clientes a tiempo?

Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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